La Depuración de las Aguas
Las aguas residuales pueden llegar a ser un problema ambiental y de salud pública en aquellas zonas en las que la depuración de las aguas no se lleva a cabo de manera adecuada. Habitualmente esto ocurre en situaciones de pobreza, en aquellos lugares en los que no es posible disponer de estaciones depuradoras. También es una situación común que se produce cuando ocurren desastres naturales. En terremotos, inundaciones, etc. las canalizaciones de aguas residuales muchas veces quedan inservibles y terminan mezclándose con las aguas de bebida, lo que provoca graves problemas sanitarios a la población, uniéndose a la ya de por sí trágica situación.
El problema del vertido de aguas residuales sin depurar es la contaminación de los ecosistemas donde son vertidas, lagos, ríos, costas, etc. Las personas resultan afectadas porque estos lugares son fuente de agua dulce o están situados en zonas en las que se cultivan las tierras y, a través de los alimentos, la contaminación llega a las personas.
Las aguas residuales presentan altas concentraciones de contaminantes biológicos, como protozoos, bacterias, virus y helmintos (gusanos), que pueden causar graves enfermedades a las personas que entren en contacto con ellos.
Un ejemplo de mala gestión de las aguas residuales tuvo lugar en la ciudad de Londres. Hacia 1840 más de 150.000 pozos sépticos estaban conectados al río Támesis, el mayor recurso de agua potable de la ciudad. La gran cantidad de aguas residuales vertidas al río convirtió el Támesis en un foco de enfermedad, que causó la muerte de aproximadamente 2.000 londinenses por semana a causa del cólera.
Afortunadamente, a día de hoy, existen Directivas Europeas que obligan al tratamiento de las aguas antes de verterlas, logrando así la correcta calidad de éstas antes de llegar al punto de vertido. Sin embargo, España no es un modelo a seguir en esta cuestión. El Tribunal de Luxemburgo condenó a nuestro país en 2011 porque 38 ciudades de más de 15.000 habitantes no depuraban correctamente sus aguas, lo que infringe normas establecidas por la UE hace ya más de una década.
Sin embargo, encontramos un ejemplo de la correcta depuración de aguas en la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Salamanca, gestionada por la compañía Aqualia. El tratamiento que reciben las aguas que llegan a esta EDAR no tiene nada de especial:
- Primero se realiza un pretratamiento, en el que se produce la separación de gruesos llegados con el agua, el desarenado y el desengrasado.
- Después, la decantación primaria, en la que la mayor parte de los sólidos sedimentables se separan.
- Y por último, un tratamiento secundario, que consiste en mezclar el agua a tratar con bacterias y otros microorganismos que usan la materia orgánica disuelta como fuente de alimentación y energía.
Lo especial de esta depuradora es que tiene capacidad para tratar el doble del volumen del agua que depura actualmente, lo que hace que el posible crecimiento de la ciudad de Salamanca y alrededores no disminuya la calidad del vertido al río Tormes. Por otro lado, en la EDAR salmantina los fangos procedentes de la depuración son tratados para conseguir metano, con el que se obtinene aproximadamente el 30% de la energía eléctrica usada en la EDAR.
Como hemos comentado al inicio del artículo, la depuración de las aguas es fundamental para la salud humana. Sin embargo, se trata de instalaciones muy caras, en las que es necesario invertir una gran suma de dinero. Por ello, la planificación de las mismas debe hacerse con vistas a un futuro aumento de la población, usando además, las mejores tecnologías disponibles con el fin de ahorrar en los costes asociados a su utilización.
Raquel González Ávila
Master en Gestión Integrada: Calidad, Medio Ambiente y Prevención




![file0001027795433[1]](http://www.webemas.com/wp-content/uploads/2012/04/file00010277954331-300x240.jpg)

