Martes verdes: La Cumbre: Energía, fuente de Vida II. El Legado.
El problema era la dependencia estratégica. Es decir, conseguir que los demás sean estratégicamente dependientes. ¿Cómo? Bueno, lo fundamental es no ser dependiente de los otros y luego ya, si se puede, que los otros sean dependientes de nosotros. Y los otros son todos los que no somos nosotros, salvo los otros que tampoco son como los otros, los que son menos otros, vamos. En la diplomacia, ya se sabe, lo importante es tener las cosas bien claras desde el principio.
Vale más el fracaso ajeno que la victoria propia. La Doctrina Clemente, que se dice. No se ponían de acuerdo ni en el menú. Si los chinos preguntaban la hora, los alemanes respondían que de tallarines nada, que una de veto, que ellos querían típicos platos alemanes, kebabs, falafel,… ¿Y de postre? Paella.
Cada vez que los rusos hacían un brindis, los japoneses pedían permiso para ir al servicio. Los americanos, los de verdad, los de Estados Unidos, se ausentaban cada dos por tres de las mesas para sacar a pasear a sus perritos, Inglaterra e Israel. ¡Más lindos! ¿Y nosotros? Pues lo de siempre, de camareros. Ahora, mereció la pena sólo por ver la cara de los franceses cuando les tocó en la mesa de los niños.
Y cuando todo parecía perdido, llegó la solución. Bueno, en verdad estuvo ahí todo el tiempo. Sólo que sus dueños tardaron más de la cuenta en repartir los kínder sorpresa. Ya con el juguetito en las manos, los ánimos se calmaron y el acuerdo fue posible.
¿Qué les parece una energía cuya instalación sea tan costosa que sólo los países serios puedan optar a ella? Primeras miradas de aprobación. ¿Y qué les parece una energía que dé el miedo suficiente para que todo el mundo vea muy normal que sólo los países serios tengan acceso a ella? El G-8 encantado. El FMI dando saltos. El problema de la dependencia estratégica atado y bien atado.
Pero no sólo eso. Pero cómo, ¿qué hay más? Mucho más. ¿Qué les parece una energía que garantice unos residuos tan a largo plazo y tan peligrosos que aseguren trabajo y empleo durante generaciones y generaciones? Y para que luego digan que no pensamos en los países subdesarrollados, no hay ningún inconveniente en llevar estos residuos tan simpáticos a los lugares más desfavorecidos. Justicia social a lo loco. ONG Radiactividad sin Fronteras, porque lo que a ti te sobra a otro más pobre no le queda más remedio que comérselo. ¿Alguien da más? Pues además es muy segura, tan segura que los problemas son un final seguro…
Texto: Miguel Morales Moreno
Ilustración: Saray Ugidos Semán









