Domingo, 20 de mayo de 2012

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El legado occidental

A raíz de la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático en Durban y las conclusiones que se pueden extraer, se hace evidente la necesidad de seguir avanzando en el tema así como también un mayor compromiso por parte de los países industrializados que hoy por hoy muestran muy poco respeto por un tema tan importante como éste.

El cambio climático se debe principalmente a las emisiones y concentraciones en la atmósfera de CO2. Estas emisiones son en su mayor parte responsabilidad de los países industrializados y desarrollados como el nuestro, sin embargo, sus consecuencias se sufren en el mundo entero, pues aunque nos empeñemos en dividir el mundo en dos partes, aunque dediquemos nuestro esfuerzo a explotar los recursos naturales de otros o a valorar la vida de las personas de forma diferente dependiendo de su lugar de origen, todos los efectos ambientales tienen un carácter global.

Al estar hablando de países que carecen de los avances tecnológicos de las grandes potencias y sin una conciencia clara de cómo atajar problemas cuyo origen desconocen, las consecuencias se agravan ya que sus economías están asentadas en el sector primario y aumenta, por tanto, su dependencia del medio natural así como los efectos de su degradación. El agotamiento de recursos naturales sumado al desigual régimen de lluvias está produciendo la despoblación de las zonas agrarias generando movimientos migratorios hacia las ciudades o a países europeos con la consiguiente pérdida de la mano de obra. Además las grandes potencias están introduciendo sus empresas en países pobres en búsqueda de esos recursos, provocando la exportación de más efectos nocivos para el medio y las personas: aumento de la toxicidad de las aguas, contaminación de suelos y polución.

Tukki, es un documental desarrollado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECD) donde nos presentan de una manera directa la realidad de sociedades como la senegalesa. Su situación es crítica ya que sus tierras, cada vez menos fértiles, están siendo invadidas por el desierto del Sahara y, a su vez, los ríos están salinizándose por la falta de lluvias.

Es necesaria una mejora de los canales de transferencia tecnológica desde los países más avanzados hacia aquellos que sufren las consecuencias de una manera más alarmante y que son meros afectados. La clave será hacerles protagonistas y responsables de su propio desarrollo sin las reglas de juego marcadas por los países occidentales, ni imponer un sistema globalizado como el que sostenemos actualmente. También deben responsabilizarse los organismos internacionales para dar voz a nivel global, velar por los derechos de los pueblos y por una gestión correcta de recursos y protección del medio.

Más información en la página web http://www.fundacion-ipade.org/tukki/

Saray Ugidos Semán / Eduardo Marcos López

Master en Gestión Integrada EEN