La agricultura biodinámica
El movimiento biodinámico está organizado a nivel internacional y avalado por un organismo certificador creado en 1997,
Demeter International, que actualmente supervisa a unos 3.000 productores de agricultura biodinámica de 40 países.
Para explicar el concepto de biodinámica hay que tener en mente otro término: la antroposofía, filosofía con bases científico-espirituales que nos ayuda a la comprensión del mundo y del ser humano. El concepto de antroposofía fue desarrollado por el austriaco Rudolf Steiner (1861-1925) y su importancia radica en la influencia que ejerce el cosmos sobre las plantas y animales, al igual que afecta a las orientaciones del ser humano para relacionarse con el resto de la naturaleza. Steiner fue también quien desarrolló el concepto de biodinámica hace unos 80 años.
El biodinamismo va más allá de la simple idea de la agricultura ecológica o sostenible. La biodinámica entiende la Tierra como un organismo vivo que está bajo los efectos de las fuerzas cósmicas. Por tanto, según esto, una granja, finca o un cultivo es un organismo vivo. Para lograr implantar el movimiento biodinámico se deben cumplir cuatro factores clave:
- Sistema cerrado: la cadena biológica formada por el suelo, plantas, animales y hombre debe permanecer lo más cerrada posible. Cada producto que abandona la granja tiene que ser restituido por otro de forma natural.
- Autosuficiencia: se deberá contar con animales suficientes para generar el estiércol necesario que servirá finalmente como abono para el cultivo.
- Planificación lunar: ha de seguirse el calendario lunar para la siembra, plantación y cosecha. En este calendario se especifican los días y horas más adecuados para cada actividad.
- Entrega: el hombre se debe entregar por completo, lo cual influirá en la calidad de los alimentos, su salud y su felicidad.
La pregunta es, si tan beneficioso resulta para nuestra cosecha e incluso para nosotros mismos, ¿por qué no está más extendido? En primer lugar hay que destacar su alto precio, que se atribuye a que los costos de producción son también muy elevados. Dense Bell, de Heritage Prime, declara que la biodinámica supone una gran implicación por parte de los agricultores y señala que se tarda en obtener beneficios, pero que éstos se consiguen si las cosas se hacen bien. Se ha calculado que los costes iniciales de la agricultura biodinámica suponen 3 ó 4 veces los costes de la agricultura tradicional. Por otro lado, los productores biodinámicos aseguran que después de un par de años de trabajo esta relación cambia, debido a que al prescindir de productos sintéticos se baja el costo en un 40%.
Un aspecto muy importante a tener en cuenta es el tema de la fertilización del suelo. Para ello se emplean preparados catalogados entre los números del 500 al 508 y por las sustancias o plantas que se emplean en su elaboración. Uno de los más conocidos es el preparado de boñiga en cuerno (Preparado 500). A principios del otoño, se llenan los cuernos de las vacas que hayan tenido varios partos con estiércol sin paja -preferiblemente de vacas preñadas- y de manera que no queden espacios de aire en su interior. Se entierran hasta la primavera en suelo de pradera o de forraje que tenga una buena capa de humus. Hay que evitar los suelos pantanosos, los suelos con raíces de árboles o arbustos y las cercanías de muros de caminos y de zanjas. Se extrae el contenido del cuerno y se almacena en un lugar seco, como puede ser un cajón rodeado de turba rubia. Estos cuernos pueden ser reutilizables.
Así como la agricultura ecológica o los productos bio, la agricultura orgánica biodinámica también cuenta con un sello de calidad. El logo con la inscripción “Demeter” certifica que el producto ha sido elaborado de manera biodinámica. Asimismo, la etiqueta también garantiza que se cumplen los requisitos de la normativa orgánica europea. El nombre hace honor a la diosa griega de la agricultura.
Con todo esto, hay sectores que no creen en las bases de este tipo de agricultura, argumentando que “no creo que un signo del zodiaco me tenga que decir en qué momento debo de cultivar mis tierras”. Y es que no es el signo del zodiaco el que lo dice, sino el cosmos. Y aunque pueda sonar muy holístico y disparatado, se ha comprobado que siguiendo el calendario lunar y teniendo en cuenta la posición de ciertos astros, los cultivos, en la mayoría de los casos, dan productos de mayor calidad. Por lo tanto, nos vamos a beneficiar nosotros consiguiendo unos productos cualitativamente más competitivos y ayudando a que la Tierra siga un proceso de producción orgánico y natural.
Por lo tanto, sabiendo todo esto y teniendo en cuenta la situación actual del mercado agrario, ¿compensa el desembolso inicial, la dedicación y el esfuerzo? ¿Se trata un coste, o de una inversión?
Pedro Leira Jiménez
Master en Gestión Integrada EEN
