Domingo, 20 de mayo de 2012

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Fachadas verdes

Foto: imansari

El actual debate sobre el uso eficiente de la energía ha abierto la puerta a la investigación en diversos campos.

La principal problemática al respecto se debe a la alta demanda energética por parte de la sociedad en los países desarrollados y a la creciente demanda por parte de los países en vías de desarrollo. Además de destacar la alta dependencia energética de los países desarrollados sobre todo en cuanto al petróleo y el gas. Por eso, cada vez son más las vías de investigación que buscan encontrar fuentes energéticas autóctonas y sostenibles. En este sentido, destaca el desarrollo de la energía eólica, solar (tanto fotovoltaica como térmica) o geotérmica entre otras.

Pero existe otra alternativa menos conocida a nivel general y que desarrollaré en este artículo.

En España, y sobre todo países de Europa del norte, se ha observado una clara tendencia al desarrollo de la arquitectura bioclimática.

Este tipo de arquitectura se basa en tres pilares fundamentales:

            • Ecológico: iluminación natural, ciclo del agua, etc.
            • Materiales: uso de materiales naturales, reciclados, etc.
            • Energético: que en el área mediterránea se traduce en el aprovechamiento del sol y de la ventilación.

Las actuales líneas de investigación en cuanto a arquitectura bioclimática estudian y desarrollan la instalación de cubiertas y fachadas verdes en los edificios. De este modo, se han llevado a cabo experimentos en prototipos de edificios para intentar verificar la eficacia del uso de este tipo de estructuras.

Y es que, aunque lo que más se ha venido desarrollando hasta ahora ha sido la instalación de cubiertas o fachadas vegetales con fines meramente estéticos, es posible considerar su instalación desde un punto de vista energético.

El principal problema que presenta es que existe mucha dificultad para demostrar empíricamente la eficacia de los estudios realizados al respecto ya que la mayoría de ellos se han realizado mediante cálculos teóricos o simulaciones basadas en cálculos teóricos y existe una gran dificultad para calcular realmente dichas simulaciones ya que en edificios reales las pérdidas o ganancias energéticas se deben a multitud de factores y es sumamente difícil calcular qué porcentaje de éstas se deben exclusivamente al aislamiento.

Además, otro problema que ha surgido en países del sur de Europa se debe a que las especies vegetales utilizadas se han importado de países del norte de Europa sin haberse adaptado previamente al clima mediterráneo continental.

Sin embargo, en mi opinión, la utilización de vegetación, ya sea en cubierta o en fachadas, bien diseñada y gestionada, puede resultar una herramienta muy útil de regulación térmica de edificios (con el consiguiente ahorro energético que conlleva).

Dicha regulación se puede producir hasta de cuatro maneras diferentes:

  • Aislante térmico: debido a la densidad del follaje, el efecto barrera del viento, la modificación de las características del sustrato intermedio, etc.
  • Efecto sombra: según la densidad del follaje.
  • Enfriamiento evaporativo: dependiendo del tipo de planta, la exposición, el clima y la velocidad del viento.
  • Variación del efecto del viento: en función de la densidad y penetrabilidad del follaje y la orientación de la fachada.

Así pues, considero que es una línea de investigación muy interesante que debería continuar desarrollándose. Este tipo de recubrimientos vegetales se presentan como una “alternativa natural” para conseguir una mayor regulación térmica en los edificios y así contribuir a un considerable ahorro energético.

Alfredo Millán Hernández

Responsable de medio ambiente Novotel Madrid Puente de la Paz


La calidad sí es importante

Desde el punto de vista empresarial, la calidad se mide en términos de la capacidad de un producto /servicio para cumplir con una serie de especificaciones razonables y pertinentes. Se hace referencia tanto a las características inherentes del producto como al establecimiento de una serie de procedimientos para las mediciones de la buena calidad del mismo. Por tanto, deben engranarse los requisitos de la calidad y las mediciones de la misma.

De este modo, cada vez son más las empresas que deciden implantar un sistema de gestión de la calidad para el desarrollo y control de sus procesos. Sin embargo, a menudo esta implantación les supone grandes esfuerzos que no redundan de una manera significativa de cara al producto o servicio ofrecido a sus clientes debido a que el sistema se estanca. Así pues, la implantación de sistemas de gestión de la calidad debe ir acompañado del desarrollo de un sistema de mejora continua permanente y la instauración de un sistema participativo de gestión.

Para facilitar la implantación, es aconsejable aplicar el denominado Ciclo de Deming o PHVA desarrollado por Edward Deming. Este ciclo sienta sus bases sobre cuatro principios fundamentales basados en la mejora continua que son: Planear, Hacer, Verificar y Actuar y sirve para evaluar la eficacia y eficiencia de los procesos.

  • Planear: consiste en la planificación de los objetivos y los procesos de acuerdo con los requerimientos y políticas de la organización en cuanto a la calidad.
  • Hacer: se llevan a cabo las medidas planificadas en el punto anterior.
  • Verificar: se evalúan los procesos y los resultados obtenidos de los mismos.
  • Actuar: se desarrollan acciones para la mejora del proceso.

Su aplicación supone una serie de beneficios para la empresa de manera que es capaz de ofrecer un mejor producto/servicio a los clientes. Los principales beneficios serían:

  • La organización se asegura de que todos los procesos funcionan correctamente y de esta forma se pueden cumplir los objetivos marcados.
  • Asegura que se cumple con el compromiso que se adquiere con el cliente.
  • El sistema permite gestionar, con calidad, el desarrollo de sus actividades, de manera que los procesos resulten más eficaces y eficientes.
  • Asegura que la organización del trabajo sea mejor y más simple, de manera que todos participen activamente en cuanto al cumplimiento de los requisitos del cliente.
  • Permite una mejor competitividad de cara al mercado.

Es imprescindible tener en cuenta que para que un sistema de gestión de la calidad funcione correctamente, al principio, el sistema creado debe resultar de fácil manejo para los integrantes de la organización. Así pues, es aconsejable desarrollar planes acotados y manejables que resulten factibles teniendo en cuenta que para implantar correctamente un sistema de gestión de la calidad éste debe resultar “liviano” al principio y progresivamente se le irán añadiendo elementos que lo enriquezcan de manera que se mantenga “en movimiento” continuo. Se deben incorporar poco a poco nuevos elementos que evitarán que el sistema se estanque.

A este respecto, cabe destacar tres puntos fundamentales que evitarían que el sistema se estanque:

  • La importancia de la formación recibida por los responsables de la integración del sistema de calidad y la incorporación positiva de la experiencia.
  • Las condiciones de trabajo de los integrantes del equipo para la implantación del sistema deben ser adecuadas: incentivos, motivación, retroalimentación, objetivos desafiantes.
  • La implicación de todo el personal para la implantación del sistema a todos los niveles de la organización, siendo la Dirección en primera instancia la que adquiere un papel fundamental ya que es la responsable de liderar el cambio.

En conclusión, la implantación del sistema de gestión de la calidad redunda en beneficios tanto para la propia empresa como para los clientes de la misma y debe considerarse como una inversión, un camino que marcará las pautas fundamentales en búsqueda de la satisfacción del cliente. El término calidad, entendido desde el punto de vista empresarial, supone un cambio cultural que atañe a todos y es responsabilidad de todos.

Alfredo Millán Hernández

Master en Gestión Integrada EEN


Sistema HADA, una realidad muy virtual

HADA (Herramienta de Análisis y Diseño Asistido) se trata de un sistema utilizado para analizar riesgos músculoesqueléticos relacionados con el trabajo. Es un sistema de evaluación ergonómica desarrollado conjuntamente por el Grupo ID ERGO del I3A de la Universidad de Zaragoza y el Instituto de Ergonomía MAPFRE. Está basado en la captura y el análisis tridimensional del movimiento de los trabajadores durante el desarrollo de sus tareas normales.

HADA funciona como un sistema portátil que está compuesto por un conjunto de sensores de movimiento colocados en una chaqueta instrumentalizada que lleva puesta el trabajador a analizar y un software para captura y análisis de movimiento. La información proporcionada por los sensores, en combinación con un software de animación 3D, permiten reproducir el movimiento del trabajador en un modelo biomecánico para la posterior evaluación ergonómica de los riesgos musculoesqueléticos derivados de la actividad realizada.

Existen multitud de sistemas de captura de movimientos muy avanzados pero que se han estudiado sólo en condiciones de laboratorio, lo cual provocaba que fueran necesarios profesionales muy capacitados y suponían un coste elevado. Sin embargo, el sistema HADA, como he dicho anteriormente, se trata de un sistema portátil de bajo peso, altas prestaciones y fácil utilización. Consta de una chaqueta provista de los sensores, un PDA que recopila la información recogida por dichos sensores y una cámara de vídeo. Además, existe la posibilidad de reproducir en 3D el espacio de trabajo gracias a la utilización de una cámara de vídeo con lentes calibradas mediante un sistema denominado fotogrametría. Esto permitiría llevar a cabo un análisis de los aspectos dimensionales del puesto.

El funcionamiento del sistema HADA consiste en realizar primeramente las capturas del movimiento a través de los sensores de la chaqueta que lleva puesta el trabajador para posteriormente procesar la información obtenida mediante un software con el cual se consigue visualizar el movimiento resultante sobre un modelo biomecánico (hombre o mujer). La antropometría puede modificarse de forma automática para simular y analizar los riesgos para diferentes percentiles de población y también se pueden realizar estudios tridimensionales del movimiento y análisis biomecánicos, así como aplicar métodos de evaluación ergonómica incorporados en el software.

El sistema HADA utiliza el denominado sistema Motion Capture de modelado virtual de movimientos para analizar y evaluar los posibles riesgos ergonómicos y para facilitar el diseño y rediseño de los puestos de trabajo. La tecnología Motion Capture normalmente se basa en la utilización de métodos ópticos que, sin embargo, presentan las desventajas de que requieren personal muy especializado, suelen requerir condiciones de laboratorio que alejan los resultados de las condiciones laborales reales y pueden aportar datos erróneos debido a la oclusión de los marcadores durante la filmación. Sin embargo, el sistema HADA utiliza sensores inerciales que le permiten superar en gran medida las limitaciones de los sistemas basados en visión. Esto permite la toma de información “en campo” a tiempo real y no basarse en simulaciones de las tareas.

En conclusión, el sistema HADA se ha diseñado con la intención de realizar capturas de movimiento en el propio puesto de trabajo y está dirigido a técnicos de prevención de riesgos laborales que realizan estudios de campo, facilitándoles la elaboración de los estudios ergonómicos correspondientes y la valoración del riesgo. Además, se puede aplicar junto con otras técnicas como la fotogrametría para reproducir tridimensionalmente el entorno de trabajo.

Alfredo Millán Hernández

Master en Gestión Integrada EEN


Envases alimentarios sostenibles

Autor: The idealist

El creciente interés tanto político como social por el desarrollo de prácticas medioambientalmente sostenibles ha llevado al estudio de alternativas en diferentes campos como en el caso del envasado de alimentos.

En este sentido, existen estudios que tienen como objetivo el desarrollo de películas plásticas obtenidas a partir de biopolímeros a fin de conseguir crear envases alimentarios activos y respetuosos con el medio ambiente que sustituyan a los materiales poliméricos de origen no renovable (derivados del petróleo) que se vienen utilizando hasta ahora.

El uso actual de los polímeros para el envasado de alimentos se debe a que se trata de materiales que ofrecen grandes ventajas como el relativo bajo coste de producción, su alta disponibilidad, su ligereza, etc. Sin embargo, también presentan dos grandes desventajas como son que provienen de una fuente no renovable (ya que se fabrican a partir de derivados del petróleo) y que no son biodegradables, resultando ambientalmente perjudiciales.

La creciente concienciación ambiental ha llevado a plantear estudios que han corroborado que el uso de biopolímeros para el envasado de alimentos se presenta como una alternativa real que puede sustituir a los materiales poliméricos utilizados hasta ahora. Los biopolímeros se obtienen a partir de fuentes naturales renovables y presentan una alta capacidad de biodegradación. Incluso, en ciertos casos, se pueden producir con un menor consumo energético que sus homólogos petroquímicos. Además, este tipo de líneas de investigación también se está dirigiendo hacia el estudio de nuevas técnicas de envasado capaces de mejorar las propiedades de los alimentos a partir de sus interacciones con el envase; se le denomina «sistemas de envasado activo».

Un ejemplo es el caso de biopelículas preparadas a partir de proteínas lácteas (caseinatos) con glicerol como plastificante y un agente antimicrobiano proveniente del aceite esencial del orégano (carvacrol) como componente activo.

Se eligieron las películas de caseína debido a que resultan transparentes, biodegradables y con buenas propiedades de barrera al oxígeno (para evitar los procesos oxidantes que puedan sufrir los alimentos), además de resultar buen soporte de agentes antimicrobianos, antioxidantes o nutrientes (como por ejemplo vitaminas). Sin embargo, estos materiales presentan dos desventajas significativas como son una flexibilidad limitada y una alta sensibilidad al vapor de agua. Para solucionarlo, se recurrió al uso del glicerol como agente plastificante debido a su compatibilidad con las proteínas y su capacidad para favorecer la elasticidad y la flexibilidad. Y como agente antimicrobiano se utilizaron aceites esenciales de orégano (el carvacrol) con una probada capacidad de controlar la descomposición microbiológica de productos perecederos.

En conclusión, estos nuevos “biomateriales” se plantean como una alternativa real y ambientalmente respetuosa al uso de los polímeros sintéticos utilizados hasta ahora para el envasado de alimentos. Además, su potencial comercial es elevado ya que pueden servir como soporte de aditivos activos con características antimicrobianas y sus costes de producción se encuentran en condiciones de entrar en competencia comercial con los polímeros petroquímicos.

Alfredo Millán Hernández

Master en Gestión Integrada EEN


La Prevención de Riesgos Laborales en tiempos de crisis

Durante estos últimos tres años se ha producido un descenso significativo en el número de accidentes de trabajo respecto a la época precedente. ¿Se podría considerar como un aspecto positivo en cuanto a prevención de riesgos laborales, como ejemplo de una mayor concienciación y una mejor gestión preventiva? Por desgracia, no. Resultan datos engañosos ya que esta considerable bajada de la accidentalidad se debe principalmente a factores como la reducción del número de puestos de trabajo y la disminución de la actividad laboral debido a la crisis.

Por otra parte, la crisis ha conllevado el descenso de ingresos de las empresas, lo que provoca que la gestión preventiva pase a un segundo plano. La mayoría de los recursos se destinan a las áreas de producción en detrimento de la prevención de riesgos laborales, que ha pasado a estar minusvalorada y cuestionada. Se considera un gasto innecesario, no una inversión. Los sindicatos muestran una preocupación generalizada a este respecto ya que la mala situación económica es utilizada como excusa por muchos empresarios con el fin de eliminar sus inversiones en la parte de seguridad y salud en el trabajo.

Otro problema paralelo es que se fomenta que los Servicios de Prevención Ajenos abaraten considerablemente sus costes con la finalidad de resultar atractivos a las empresas, con la consecuente reducción de calidad y efectividad de los mismos. Hay abierta una verdadera guerra de precios que perjudica a dicha calidad de las prestaciones.

Desde el punto de vista preventivo, para los trabajadores esta situación de crisis se traduce en: aumento de la carga de trabajo debido a la reducción de plantillas, lo que supone problemas de sobrecarga física y mental; la aceptación de condiciones laborales inadecuadas para su seguridad y salud, por miedo a perder el trabajo; y situaciones emocionales complicadas, debido a ese temor a ser despedido y a la incertidumbre de cara al futuro, lo que ha incrementado los problemas psicosociales, como la ansiedad o el estrés, en la empresa.

A pesar de la coyuntura económica, la mentalidad que es necesaria inculcar es la de que el dinero dedicado a la prevención de riesgos laborales no es un gasto, sino una inversión. Los empresarios deben interiorizar que, a más de un imperativo legal, se trata de una herramienta de competitividad y productividad y de un compromiso social, ético y moral. La cultura de la prevención es un bien en sí misma.

Alejandro Millán Hernández / Alfredo Millán Hernández

Master en Gestión Integrada EEN


¿Dónde acaba nuestra basura?

Tras haber visitado durante los últimos meses diferentes centros relacionados con el medio ambiente, tuvimos la oportunidad de descubrir el núcleo de la gestión de residuos: un Centro de Tratamiento de Residuos. Si bien conocíamos de forma teórica las cantidades, concentraciones y tratamientos de residuos, en la práctica pudimos entender aspectos de los que únicamente te das cuenta cuando los ves con tus propios ojos.

Comprendimos que generamos más basura de lo  que deberíamos y, si antes  pensábamos que su destino final era el contenedor de basura, su ciclo es mucho más complejo de lo que creíamos. Sirva como ejemplo nuestra experiencia de la visita al CTR de Salamanca.

Ubicado en el municipio de Gomecello -a tan sólo 15 kilómetros de Salamanca- se encuentra situado el Centro Tratamiento Residuos (CTR) que, junto a la Planta de Clasificación de Envases de Villamayor, las Plantas de Transferencia -de Peñaranda de Bracamonte, Guijuelo, Béjar, Tamames, Vitigudino y Ciudad Rodrigo- y la red de Puntos Limpios, conforman el Sistema de Gestión de Residuos Urbanos de la provincia de Salamanca. Este Sistema permite centralizar la gestión de los residuos producidos en Salamanca de una manera más eficiente, beneficiándose de su servicio aproximadamente 350.000 habitantes repartidos entre los 352 municipios.

La Junta de Castilla y León, con la colaboración del Fondo de Cohesión de la Unión Europea, invirtió 22,6 millones de euros, inaugurándose el CTR en marzo de 2007. Con una extensión de 30 hectáreas y unas modernas instalaciones, el CTR tiene capacidad para gestionar de manera adecuada hasta 170.000 toneladas anuales de residuos sólidos urbanos, cantidad que excede holgadamente lo actualmente generado en previsión de un futuro aumento de población.

Autor: Ismael Vallejo

Previo a su entrada al CTR, todo camión es pesado y automáticamente registrado, descargando su contenido en un foso de recepción. Se reciben aproximadamente unas 360 toneladas diarias, aumentando dicha cifra durante el periodo estival. Un pulpo mecánico descarga los residuos en dos cintas transportadoras. La capacidad de procesamiento de cada una de las líneas es de 20 t/h gracias a su alto grado de automatismo y la combinación de procesos de clasificación manual y electromecánica. Los productos  separados y clasificados son: plásticos de alta y baja densidad (PEAD y PET respectivamente), papel y cartón, bricks y metales férricos y no férricos. Estos materiales recuperados se prensan y envían a empresas autorizadas para su tratamiento. La materia orgánica previamente separada se aprovecha para la elaboración de compost. Para ello, existe un área de compostaje que consta de 8 túneles con un volumen de 375 m3, permitiendo la producción anual de hasta 15.000 toneladas de compost.

La planta también está diseñada para la biometanización, proceso que consiste en la obtención de gas metano a través de la digestión anaeróbica de la materia orgánica. Dicho biogás se aprovecharía para producir energía eléctrica en un motor de cogeneración, pero el proceso no está aún -a mayo de 2011- operativo.

En conclusión, el Centro de Tratamiento de Residuos permite la recuperación de hasta un 70% de los residuos urbanos generados en toda la provincia, bien mediante el compostaje de la materia orgánica, bien mediante el envío a fábricas de los materiales reciclables, permitiendo la gestión óptima de los residuos de Salamanca con las máximas garantías medioambientales y apostando por una gestión responsable.

Alfredo Millán Hernández

Master en Gestión Integrada EEN


“Luces” para ahorrar energía

Cuban Tree Frog

Autor: Walking Barefoot

La escasez energética, el consumo indiscriminado de electricidad y los recortes presupuestarios que sufrimos en la actualidad conforman tres razones de peso para participar activamente en la implantación de un modelo energético más eficiente, en el que los recursos necesarios para nuestro desarrollo sean administrados de manera responsable.

Para fomentar un modelo sostenible, conjugando en el mismo ámbito las demandas y necesidades de la población, es imprescindible optimizar los recursos que disponemos para reducir gastos y, consecuentemente, costes. En este sentido, es la electricidad y la eficiencia energética un binomio a tener especialmente en cuenta, sobre todo en las ciudades, ya que éstas actúan como sumideros de grandes cantidades de energía. Por ejemplo, el gasto generado por el alumbrado público en cualquier localidad, incluido el mantenimiento, puede llegar a suponer la mitad de la partida presupuestaria de un municipio. España sigue a la cola de Europa en lo que a iluminación pública se refiere. De hecho, el gasto energético en nuestro país en ese sector asciende a 116 kilovatios por año y habitante, cifra muy superior a los 91 de Alemania y los 43 de Francia.

Entre las medidas destacadas del nuevo Plan de Ahorro y Eficiencia Energética aprobado por el Gobierno a principios de Marzo -entre las que está la famosa reducción de la velociadad a 110 km/h en vías rápidas- se incluye la reducción del consumo eléctrico en las ciudades gracias a la renovación de sus sistemas de iluminación, por medio de tres medidas como son: lanzar un proyecto piloto en una gran ciudad de cada comunidad autónoma; renovar las lámparas antiguas por otra de alta eficiencia en municipios con menos de 200 habitantes; y exigir el cumplimiento de la normativa sobre alumbrado público eficiente en todos aquellos municipios con más de 25.000 habitantes en 5 años máximo.

Ya algunas ciudades como Salamanca han venido implementando una política de ahorro energético en la que se han sustituido lámparas de escaso rendimiento por unas más eficientes, obteniendo resultados muy positivos. Desde 2005 se ha conseguido evitar la emisión de 1.547 toneladas de CO2 y un ahorro energético de casi 3 millones de kilovatios al año. Otros ayuntamientos como el de Sant Joan d’Alacant llevan su estrategia energética más lejos, apostando por tecnologías punteras como un sistema de iluminación inteligente desarrollado por Philips, que permite adaptar la duración y potencia del alumbrado nocturno en función de la intensidad de tráfico, o el municipio madrileño de Collado Mediano, que se ha convertido en el primero de España en cambiar su alumbrado tradicional por otro basado íntegramente en LEDs, lo que le permitirá ahorrar hasta un 60% de electricidad.

En la actualidad este tipo de tecnologías eficientes tienen un gran potencial de crecimiento ya que el Gobierno establecerá una línea ICO para Empresas de Servicios Energéticos (ESE), con el fin de facilitarles el acceso al crédito para empresas de este género. El importe inicial destinado a la financiación sería de 600 millones de euros y su ejecución se realizará mediante un convenio de colaboración entre el ICO e IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético). Dichas ESE son las habitualmente contratadas por los ayuntamientos para desarrollar, instalar y financiar proyectos de eficiencia energética. De este modo, el Gobierno apoyará indirectamente a los ayuntamientos para cambiar el alumbrado por sistemas de iluminación modernos (luminarias) como los de vapor de sodio a alta presión o los LEDs, que permiten reducir entre un 30 y un 60% el consumo energético respecto a los actualmente utilizados y por tanto las emisiones de CO2 asociadas a la generación de dicha energía eléctrica. Además tienen una necesidad de mantenimiento hasta un 50% menor y una vida media mucho mayor que la generación tecnológica que se venía utilizando en las ciudades (lámparas de mercurio mayormente).

Alejandro Millán/Ismael Vallejo

Master en Gestión Integrada EEN