Domingo, 20 de mayo de 2012

Tag » Contaminación Atmosférica

¿Está planteado el protocolo de Kyoto de forma eficiente…?

Nos pasamos la vida escuchando a los políticos, científicos y todos aquellos que creemos que son  incomparables a cualquiera de nosotros porque su nivel de inteligencia o de conocimiento se escapa a nuestro entendimiento. Si un especialista en economía dice que la crisis irá a peor, entonces, de la nada, de una simple idea que fue expresada en voz alta, la gente empieza a retener su consumo, comienza a caer la demanda, a subir los precios y todos esos efectos que se desencadenan iniciados por una simple expectativa. ¿Por qué es tan complicado mejorar nuestra economía, nuestro mercado laboral, el cambio climático? Quizás ni esos especialistas tan especialistas tienen la respuesta…

Investigando un poco, leyendo artículos y contrastando datos nos surgió la duda sobre la eficiencia del llamado y tan conocido Protocolo de Kyoto. Este protocolo, que surgió de la mente de algún “especialista” en el tema, pretende que varios países se comprometan a una reducción de las emisiones de CO2 en un plazo determinado y con ello evitar el ya confirmado cambio climático. Las emisiones de CO2 constituyen el principal causante del cambio climático. Una vez llegados a este punto, nos empezamos a preguntar si realmente esto se estaba cumpliendo, cómo se había planteado el cálculo de estas emisiones, su eficiencia económica y medioambiental etc. Debemos entender eficiencia como lo que realmente significa y no bajo ideas políticas o ideologías. La eficiencia quiere decir conseguir un fin, una producción, un objetivo, con el menor uso posible de recursos. Encontramos varios artículos en los que comenzamos a basar los argumentos que sustentan nuestra hipótesis de que el protocolo de Kyoto, tal y como se plantea  hoy en día, no es eficiente.

La ineficiencia del Protocolo de Kyoto radica en dos hechos de distinta índole, el primero es de carácter científico-ambiental y el segundo de carácter económico.

El mercado se basa en el intercambio de permisos de emisión, pero el daño que el CO2 causa no se genera directamente por las emisiones, sino por las concentraciones del mismo en la atmósfera (inmisiones). Las predicciones que se realizan sobre los efectos del cambio climático están basadas en las concentraciones de CO2, medidas en ppm (partes por millón, medida de concentración). Para que el mercado sea eficiente desde el punto de vista de la economía ambiental, los permisos deben estar basados directamente en el daño ambiental que se genera. El problema se encuentra en la falta de datos sobre los mecanismos que rigen la evolución del CO2 en la atmósfera. Es necesario encontrar una “matriz de transporte” que permita transformar emisiones a la atmósfera en concentraciones en dicho medio. Esto no es novedoso, puesto que ya se creó para el SO2 (Protocolo de Oslo), transformando las emisiones de este gas en cargas críticas de acidez en el suelo. Desde luego, no se pueden internalizar los costes ambientales sin conocer el daño que se genera.

Además, el mercado de derechos de emisión se encuentra mal diseñado. Esto es debido a:

  1. El número total de derechos de emisión creados es demasiado alto. Como se observa en la tabla siguiente, en el plan de asignación I (período 2005-2007) los permisos otorgados eran superiores a las propias emisiones
  2. La asignación de los derechos de emisión se realiza de forma gratuita y otorgándolos de forma directamente proporcional a las emisiones (en general, se otorgan más derechos de emisión a quien más emite). De este modo, no se incentiva la búsqueda por parte de las industrias de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.
  3. Las industrias afectadas son de sectores concretos (producción de energía, cemento, vidrio, porcelana…), generando aproximadamente el 50% del CO2 total que se emite. Por tanto, quedan fuera de este mercado el 50% de las fuentes generadoras de CO2.

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente

Como consecuencia, se produce un exceso de oferta, provocando que el precio de los derechos de emisión se mantenga bajo y desvirtuando aún más el mercado de estos permisos.

Conociendo ya las causas de la ineficiencia del mercado de permisos de emisión, se pueden plantear las distintas soluciones (asignación de los derechos por subasta, incrementar los esfuerzos en la investigación científica sobre la evolución del CO2 en la atmósfera, evitar la especulación en la bolsa de permisos…).

Por tanto, ¿es suficiente?, ¿existen intereses políticos? Les invitamos a reflexionar no sólo en este tema que es realmente importante, sino en cualquier problema social de los muchos que existen y en los que surgirán en el futuro. Les invitamos a pensar y proponer argumentos críticos frente a las soluciones que nos ofrecen los políticos.   ¿Esto es todo lo que se puede hacer realmente?

Saray Ugidos Semán / José Luis Vicente Vicente

Master en Gestión Integrada EEN

Enlaces de interés:

http://www.sendeco2.com/ Bolsa de permisos de CO2

http://www.marm.es/es/cambio-climatico/temas/comercio-de-derechos-de-emision/

http://webpages.ull.es/users/npadron/.


La punta del iceberg

Tras la denuncia de la Fiscalía de Medio Ambiente y las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha saltado a la luz informativa la situación del aire de nuestras ciudades, especialmente la de la ciudad de Madrid.

Las sanciones que se prevén afrontarán los municipios que incumplan las emisiones permitidas no tienen afán recaudatorio sino que se trata de una medida necesaria para la protección de la salud, como señalaba la ministra en su comparecencia de esta semana junto al presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Pedro Castro. Por su parte, el alcalde de Getafe reiteró la estricta competencia local sobre el cielo de cada población, por tanto, sobre las medidas a tomar y las consecuencias de esa toma de decisión.

El problema de la capital reside en los altos niveles de NOx, en concreto de NO2, que es un 10% superior al límite de concentración en aire permitido. Los efectos perniciosos de los óxidos de nitrógeno no afectan exclusivamente a la salud de quienes los respiran, sino que su efecto sobre el calentamiento global está demostrado que supera al del CO2. Elemento, éste último, que ha escapado al análisis político de la situación en los últimos días y que da un cariz preocupante a la situación.

En invierno, un anticiclón persistente suele llevar aparejado un aumento de los niveles de polución en la capital y de la visibilidad de la misma. Resulta curioso que como dice el refrán, sólo nos acordemos de Santa Bárbara cuando truena, (o, en este caso, cuando no truena), ya que de aquí a unos días un aumento de la velocidad del aire y las precipitaciones pronosticadas harán que la capa de contaminantes sea menos visible.

La realidad está latente aunque no aparezca en las noticias todos los días. Evitemos agitar los vientos contra unos ayuntamientos u otros, es un problema de todos y se deben promover planes de mitigación globales (piensa globalmente).

Sobre ello, desde la FEMP se están estudiando los modelos de diversas ciudades europeas como Londres, donde el acceso a la city está restringido al transporte privado, o Atenas, permitiendo circular vehículos con matrículas impares en los días impares y al resto en días pares, para aplicar en las grandes ciudades españolas que son las que se encuentran más cercanas a los límites permitidos por la Unión Europea.

Las ideas planteadas aconsejan la descentralización de las Administraciones, sacando competencias determinadas del cinturón de la ciudad a poblaciones limítrofes, ayudándose de la peatonalización del casco antiguo de las ciudades y del fomento del transporte colectivo subterráneo y en superficie.

Nos gustaría dar eco a una propuesta innovadora, nacida de la sociedad civil y con grandes esperanzas de éxito. Ceracasa (www.ceracasa.com), empresa cerámica castellonense, ha desarrollado en los últimos años Bionictile®. Se trata de placas cerámicas catalizadoras que se sitúan en las fachadas de los edificios, en su mecanismo de reacción adsorben óxidos de nitrógeno y los transforman en nitratos ayudados por la energía solar. Con las precipitaciones se desprenden los nitratos de los poros del material quedando preparados para continuar destruyendo NOx de una forma totalmente inocua para la salud. Según sus estudios, 200 edificios descontaminan  durante un año una ciudad como Bilbao.

¿Te gustaría hacer de tu ciudad un bosque? ¿Cuál es tu propuesta?

Eduardo Marcos López

Master en Gestión Integrada EEN