Agenda 21, indicador de sostenibilidad en España
La Cumbre de Río (1992) propuso la Agenda 21 Local como mecanismo de desarrollo de las comunidades locales promoviendo la creación de planes y acciones concretas para la comunidad a partir de directrices generales. Dicho en otras palabras, el propósito originario del diseño de la Agenda 21 era dar las pautas para lograr aplicar la estrategia global a la acción concreta. Piensa globalmente, actúa localmente.
De las conclusiones extraídas en el informe Sostenibilidad en España 2011, realizado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) se desprende que el desarrollo de las Agendas en España puede considerarse un elemento estratégico y básico para la necesaria implantación de políticas y medidas que fomentan el Desarrollo Sostenible.
Este análisis fue realizado a través de la Red de Redes de Desarrollo Local Sostenible (RdR/DSL), constituida en 2005 bajo el amparo del entonces Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). La Red agrupa, a su vez, a redes de entidades locales que hayan realizado una aplicación más o menos desarrollada de las directrices marcadas por la Agenda 21. En la actualidad son más de 2400 entidades locales las integrantes o, lo que es más importante, 24 millones de ciudadanos representados.
Las conclusiones en España, aunque no malas, son escasas. El 60% de las Redes son responsabilidad de administraciones locales de ámbito provincial con recursos mayoritariamente provenientes de fondos europeos. La mayor parte de las agendas se encuentran en fase de implantación o desarrollo. La mayoría de las redes pretende un intercambio de experiencias entre municipios, para lo cual resulta usual la publicación de catálogos de Buenas Prácticas, diseño de páginas web o plataformas accesorias a las páginas municipales ya existentes y realización de encuentros o jornadas formativas.
Pese a ser el primer país de la Unión Europea en implantación de la Agenda 21, este compromiso suele tener escasas implicaciones prácticas. Se demanda una mayor aplicación de acciones y asistencia técnica continuada sobre herramientas útiles para la zona, conocimiento claro de objetivos y tiempos planteados para las acciones. Sería también aconsejable crear los mecanismos adecuados para fijar un régimen sancionador más estricto (no olvidemos que estamos hablando de fondos públicos), actualmente sólo el 35% de las redes tiene criterios mínimos de cumplimiento para la permanencia de los municipios en la red.
Hace ya 20 años desde la celebración de Río92. Allí fue donde por primera vez se reconoció que los retos para poder llevar a cabo procesos de desarrollo sostenible deben partir desde todos los niveles gubernamentales y sociales. La experiencia nos ha definido algo claramente, la Agenda 21 está bien diseñada como herramienta. Sólo queda aprender a usarla adecuadamente para hacer frente a los retos, conduciendo a una mejor calidad de vida desde la construcción de programas definidos y participados por la población.
Eduardo Marcos
Master en Gestión Integrada EEN




