Políticas de CAPITAL HUMANO = PRINCIPIO DE CALIDAD
¿Tenemos el control de nuestra vida?, ¿y el control de nuestras empresas? La primera respuesta es que no podemos tener el control de todo y que la casualidad o la suerte puede jugar un papel importante en el destino del ser humano.
En la vida, el llevar a cabo una misma acción puede proporcionarnos éxito en algunos momentos y en otros, en cambio, avocarnos al fracaso. De igual modo, dos acciones completamente opuestas llevadas a cabo por empresas diferentes puede reportarles logros de gran calidad a ambas. De esta manera podemos comprobar cómo las grandes compañías llevan a cabo diferentes, e incluso contrarias, políticas de capital humano pero todas triunfan. Por ejemplo, Google trata de cuidar minuciosamente el personal, mientras que Ford hasta hace 30 años hablaba de “cabezas” para referirse a su capital humano.
Esto, nos puede hacer pensar que no existe una tónica común que garantice la calidad del éxito, ¿o sí?
Si nos fijamos en la comparativa vemos que ambas políticas se llevan 30 años de diferencia, y que lo que ha cambiado es la situación, una situación a la que estas organizaciones supieron adaptarse, y lo hicieron mediante la evolución de sus políticas, mejorándose para ser más competitivas y éste es uno de los principios de calidad.
La situación está variando de forma constante, de modo que nosotros debemos estar preparados para esa variación, que es de la que realmente depende la suerte a la que nos referíamos en un principio. Sin embargo, nosotros no tenemos por qué estar a merced de ésta si somos proactivos, y nos preocupamos de prevenir cuáles son los problemas que se pueden dar.
Cuando contratamos, o simplemente tenemos a gente trabajando para nosotros, no podemos dejar que estas personas sólo hagan el trabajo que siempre han estado haciendo, sin preocuparnos de sus situaciones, porque esto puede dar lugar a que las perdamos, o al menos perdamos un talento que pueden poner a nuestra disposición.
Nuestro capital humano puede proporcionarnos unos recursos y una creatividad que nos permita dar respuesta a los problemas que la suerte nos depare en un futuro. Porque muchas cabezas siempre pensarán mejor que una. Y porque preparar al capital humano de nuestra organización nos hace más competitivos, lo que aporta una diferenciación a nuestra empresa.
El cambio no es fácil, ya que, por adaptación, el hombre ha desarrollado la capacidad de aprender de la experiencia, por lo que no resulta fácil abandonar un hábito que en otros tiempos nos resultó, pero el no adaptarnos y no preparar con políticas de mejora a nuestro personal, hará que caigamos antes cuando se presente un imprevisto.
La calidad nos exige dar a nuestros clientes lo que buscan y el preparar a nuestros trabajadores nos asegura poder ofrecerlo. Por este motivo, mejorar nuestro capital humano debe ser uno de los principios de la calidad, y esto debe llevarse a cabo de forma continua, porque nada garantiza que lo que sirvió ayer nos sea de igual modo útil mañana.
Para poder hacerlo debemos contar con alguien formado que se encargue de gestionar los recursos humanos, porque esto también forma parte y no menos importante que la tesorería, inmuebles, maquinarias, nuevas tecnologías…
Los trabajadores son parte de nuestro potencial, pero hay que cuidarlo para que se desarrolle hacia donde nosotros esperamos.
Cristina Joe




