“Luces” para ahorrar energía
La escasez energética, el consumo indiscriminado de electricidad y los recortes presupuestarios que sufrimos en la actualidad conforman tres razones de peso para participar activamente en la implantación de un modelo energético más eficiente, en el que los recursos necesarios para nuestro desarrollo sean administrados de manera responsable.
Para fomentar un modelo sostenible, conjugando en el mismo ámbito las demandas y necesidades de la población, es imprescindible optimizar los recursos que disponemos para reducir gastos y, consecuentemente, costes. En este sentido, es la electricidad y la eficiencia energética un binomio a tener especialmente en cuenta, sobre todo en las ciudades, ya que éstas actúan como sumideros de grandes cantidades de energía. Por ejemplo, el gasto generado por el alumbrado público en cualquier localidad, incluido el mantenimiento, puede llegar a suponer la mitad de la partida presupuestaria de un municipio. España sigue a la cola de Europa en lo que a iluminación pública se refiere. De hecho, el gasto energético en nuestro país en ese sector asciende a 116 kilovatios por año y habitante, cifra muy superior a los 91 de Alemania y los 43 de Francia.
Entre las medidas destacadas del nuevo Plan de Ahorro y Eficiencia Energética aprobado por el Gobierno a principios de Marzo -entre las que está la famosa reducción de la velociadad a 110 km/h en vías rápidas- se incluye la reducción del consumo eléctrico en las ciudades gracias a la renovación de sus sistemas de iluminación, por medio de tres medidas como son: lanzar un proyecto piloto en una gran ciudad de cada comunidad autónoma; renovar las lámparas antiguas por otra de alta eficiencia en municipios con menos de 200 habitantes; y exigir el cumplimiento de la normativa sobre alumbrado público eficiente en todos aquellos municipios con más de 25.000 habitantes en 5 años máximo.
Ya algunas ciudades como Salamanca han venido implementando una política de ahorro energético en la que se han sustituido lámparas de escaso rendimiento por unas más eficientes, obteniendo resultados muy positivos. Desde 2005 se ha conseguido evitar la emisión de 1.547 toneladas de CO2 y un ahorro energético de casi 3 millones de kilovatios al año. Otros ayuntamientos como el de Sant Joan d’Alacant llevan su estrategia energética más lejos, apostando por tecnologías punteras como un sistema de iluminación inteligente desarrollado por Philips, que permite adaptar la duración y potencia del alumbrado nocturno en función de la intensidad de tráfico, o el municipio madrileño de Collado Mediano, que se ha convertido en el primero de España en cambiar su alumbrado tradicional por otro basado íntegramente en LEDs, lo que le permitirá ahorrar hasta un 60% de electricidad.
En la actualidad este tipo de tecnologías eficientes tienen un gran potencial de crecimiento ya que el Gobierno establecerá una línea ICO para Empresas de Servicios Energéticos (ESE), con el fin de facilitarles el acceso al crédito para empresas de este género. El importe inicial destinado a la financiación sería de 600 millones de euros y su ejecución se realizará mediante un convenio de colaboración entre el ICO e IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético). Dichas ESE son las habitualmente contratadas por los ayuntamientos para desarrollar, instalar y financiar proyectos de eficiencia energética. De este modo, el Gobierno apoyará indirectamente a los ayuntamientos para cambiar el alumbrado por sistemas de iluminación modernos (luminarias) como los de vapor de sodio a alta presión o los LEDs, que permiten reducir entre un 30 y un 60% el consumo energético respecto a los actualmente utilizados y por tanto las emisiones de CO2 asociadas a la generación de dicha energía eléctrica. Además tienen una necesidad de mantenimiento hasta un 50% menor y una vida media mucho mayor que la generación tecnológica que se venía utilizando en las ciudades (lámparas de mercurio mayormente).
Alejandro Millán/Ismael Vallejo
Master en Gestión Integrada EEN

