Domingo, 20 de mayo de 2012

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La Depuración de las Aguas

Las aguas residuales pueden llegar a ser un problema ambiental y de salud pública en aquellas zonas en las que la depuración de las aguas no se lleva a cabo de manera adecuada. Habitualmente esto ocurre en situaciones de pobreza, en aquellos lugares en los que no es posible disponer de estaciones depuradoras. También es una situación común que se produce cuando ocurren desastres naturales. En terremotos, inundaciones, etc. las canalizaciones de aguas residuales muchas veces quedan inservibles y terminan mezclándose con las aguas de bebida, lo que provoca graves problemas sanitarios a la población, uniéndose a la ya de por sí trágica situación.

El problema del vertido de aguas residuales sin depurar es la contaminación de los ecosistemas donde son vertidas, lagos, ríos, costas, etc. Las personas resultan afectadas porque estos lugares son fuente de agua dulce o están situados en zonas en las que se cultivan las tierras y, a través de los alimentos, la contaminación llega a las personas.

Las aguas residuales presentan altas concentraciones de contaminantes biológicos, como protozoos, bacterias, virus y helmintos (gusanos), que pueden causar graves enfermedades a las personas que entren en contacto con ellos.

Un ejemplo de mala gestión de las aguas residuales tuvo lugar en la ciudad de Londres. Hacia 1840 más de 150.000 pozos sépticos estaban conectados al río Támesis, el mayor recurso de agua potable de la ciudad. La gran cantidad de aguas residuales vertidas al río convirtió el Támesis en un foco de enfermedad, que causó la muerte de aproximadamente 2.000 londinenses por semana a causa del cólera.

Afortunadamente, a día de hoy, existen Directivas Europeas que obligan al tratamiento de las aguas antes de verterlas, logrando así la correcta calidad de éstas antes de llegar al punto de vertido. Sin embargo, España no es un modelo a seguir en esta cuestión. El Tribunal de  Luxemburgo condenó a nuestro país en 2011 porque 38 ciudades de más de 15.000 habitantes no depuraban correctamente sus aguas, lo que infringe normas establecidas por la UE hace ya más de una década.

Sin embargo, encontramos un ejemplo de la correcta depuración de aguas en la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Salamanca, gestionada por la compañía Aqualia. El tratamiento que reciben las aguas que llegan a esta EDAR no tiene nada de especial:

  • Primero se realiza un pretratamiento, en el que se produce la separación de gruesos llegados con el agua, el desarenado y el desengrasado.
  • Después, la decantación primaria, en la que la mayor parte de los sólidos sedimentables se separan.
  • Y por último, un tratamiento secundario, que consiste en mezclar el agua a tratar con bacterias y otros microorganismos que usan la materia orgánica disuelta como fuente de alimentación y energía.

Lo especial de esta depuradora es que tiene capacidad para tratar el doble del volumen del agua que depura actualmente, lo que hace que el posible crecimiento de la ciudad de Salamanca y alrededores no disminuya la calidad del vertido al río Tormes. Por otro lado, en la EDAR salmantina los fangos procedentes de la depuración son tratados para conseguir metano, con el que se obtinene aproximadamente el 30% de la energía eléctrica usada en la EDAR.

Como hemos comentado al inicio del artículo, la depuración de las aguas es fundamental para la salud humana. Sin embargo, se trata de instalaciones muy caras, en las que es necesario invertir una gran suma de dinero. Por ello, la planificación de las mismas debe hacerse con vistas a un futuro aumento de la población, usando además, las mejores tecnologías disponibles con el fin de ahorrar en los costes asociados a su utilización.

 

Raquel González Ávila

Master en Gestión Integrada: Calidad, Medio Ambiente y Prevención


El Bosque Modelo de Urbión: Modelo real de Desarrollo Sostenible

En la actualidad es muy difícil encontrar ejemplos de actividades que tengan como pilar fundamental el desarrollo sostenible. Incluso llega a parecer que el “desarrollo sostenible” es un concepto que se inventó con la única finalidad de maquillar los discursos sobre medio ambiente y lavar nuestras conciencias.

Sin embargo, existen iniciativas que siguen la filosofía del desarrollo sostenible. Un buen ejemplo de que es posible relacionar de forma positiva hombre, economía y naturaleza es el Bosque Modelo de Urbión. Situado en la Comarca de Pinares, comprendida entre el noroeste de Soria y el sureste de Burgos, es el único bosque español que ha obtenido este reconocimiento, y uno de los 58 existentes en todo el mundo.

Pero, ¿qué es un bosque modelo? Según Arturo Esteban Álvarez,  Gerente de la Asociación Myas, “El bosque modelo es una filosofía. Significa una manera de entender el entorno, una manera de entender el bosque, una íntima relación entre la población y el bosque, que abarca no solamente aspectos económicos sino también aspectos sociales y hace que funcionen de una manera equilibrada”. En definitiva, los Bosques Modelo se basan en la imposibilidad de separar los bosques de las personas que viven en su entorno, combinando las necesidades sociales, culturales y económicas de las personas con la sostenibilidad de paisajes en los que los bosques desempeñan un papel importante.

La Comarca de Urbión ha alcanzado este equilibrio mediante el aprovechamiento forestal racional, teniendo en cuenta lo que es necesario para el monte y lo que es necesario para la población. Durante siglos se han realizado talas controladas de los pinares existentes en la zona, permitiendo que el bosque tenga tiempo suficiente para regenerarse. Los beneficios obtenidos de dichas talas son repartidos entre las personas empadronadas o las personas cuyos padres o abuelos hayan estado empadronados en la Comarca. Y esta es la clave. Los vecinos de la zona son conscientes de la importancia de sus bosques, los sienten suyos, los cuidan y los protegen.

Ahora bien, los beneficios generados a partir de este sistema de gestión forestal no se detienen únicamente en el reparto entre los vecinos de las ganancias derivadas de las talas. A raíz de los recursos madereros obtenidos se han creado varias empresas de aserraderos en la zona. Dado el buen estado en el que se encuentra, el bosque es usado como zona recreativa tanto por los habitantes de la zona como por los turistas que se acercan a la Comarca. Así mismo se permite la explotación de los recursos cinegéticos y micológicos. Todo ello sin olvidarnos de los beneficios ambientales: el bosque de Urbión es uno de los más extensos de la Península Ibérica, ocupando aproximadamente unas 100.000 hectáreas, y los incendios en la zona son mínimos, a diferencia de otras zonas de España.

El Bosque Modelo de Urbión es un ejemplo de relación entre hombre y naturaleza que funciona. Que aporta beneficios económicos, culturales, sociales y ambientales. Y que cumple a la perfección la definición de desarrollo sostenible: “aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones”.

 

Bosque Modelo de Urbión

 

Raquel González Ávila

Master en Gestión Integrada EEN


Restauración de la Mina de Touro

La mina de Touro, situada en la provincia de A Coruña,  es un yacimiento de sulfuros metálicos entre los que destacan minerales como la pirita (FeS2),
la calcopirita (CuFeS2) y la pirrotina. Esta mina ocupa unas 500 hectáreas y fue explotada desde mediados de los años setenta a finales de los años ochenta para la obtención de cobre a partir de la calcopirita.

La explotación de esta mina, como la de cualquier explotación a cielo abierto, ha provocado una enorme alteración en el paisaje. Pero aquí no acaba el problema del abandono de la mina de Touro, en la que durante muchos años no tuvo lugar ningún tipo de restauración. Debido a que se trata de un yacimiento cuyos minerales son ricos en sulfuros, el abandono a la intemperie de las escombreras, de las cortas verticales y de la balsa de decantación, ha supuesto la oxidación de los minerales que forman el yacimiento y la acidificación, hasta niveles críticos, de las aguas de drenaje. Como consecuencia de estos procesos, el territorio ocupado por la mina se convirtió en un auténtico desierto ácido, que únicamente las bacterias adaptadas a ambientes extremos han sido capaces de soportar. Por otro lado, las aguas de drenaje, también ácidas, llegaron a los afluentes del río Ulla causando una importante contaminación y afectando a los ecosistemas que en él se desarrollan.

Esta situación se mantuvo durante varios años hasta que la empresa compostelana Tratamientos Ecológicos del Noroeste, en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela y con el apoyo de la UE, se decidió a emprender un proyecto de investigación poco común: la restauración de la mina utilizando suelos creados de forma artificial a partir de residuos, los tecnosoles.

Estos suelos han sido fabricados a partir de residuos tan diversos como lodos de depuradora, conchas de mejillón, cenizas, fibra de celulosa o aguas procedentes de la fabricación de aguardiente. Además de cumplir perfectamente las funciones de los suelos naturales, funcionan como correctores de pH, tienen elevada capacidad de retención de agua y son capaces de aportar los nutrientes necesarios para la vida de las plantas. Pero todas las características de los tecnosoles desarrollados, tan adecuadas para contrarrestar el problema de la mina de Touro, no han sido halladas por casualidad. Los investigadores han estado trabajando durante años en diferentes “mezclas”, y en diferentes escenarios de la mina, hasta encontrar los suelos más apropiados. Para ello ha sido fundamental la inversión económica.

Actualmente han sido recuperadas 300 ha. Organismos superiores, como aves rapaces, patos o zorros, viven en el territorio ocupado por la antigua mina, lo que quiere decir que también lo hacen todos los organismos de los que depende su supervivencia. La zona es ahora un ecosistema completo, en el que tiene cabida toda la cadena trófica. Pero ahí no acaba todo, a mediados de este año la Xunta de Galicia aprobó el proyecto de urbanización de suelo industrial en los
terrenos de la antigua mina. Es decir, no solo se ha conseguido restaurar la mina a nivel ecológico, sino que además supondrá un beneficio económico a partir de la creación de un parque industrial.

Todo ello gracias a una “sencilla” idea y a la inversión económica realizada. Pero, ¿cuántas buenas ideas no llegan nunca a convertirse en realidad por falta de inversión? La restauración de la mina de Touro es un buen ejemplo de cómo la financiación de investigaciones relacionadas con el medio ambiente pueden  dar lugar a un bien para toda la comunidad. Por ello, con este artículo se pretende reivindicar las ayudas a la investigación como forma de desarrollo de la sociedad.

Raquel González Ávila

Master en Gestión Integrada EEN