¿Dónde acaba nuestra basura?
Tras haber visitado durante los últimos meses diferentes centros relacionados con el medio ambiente, tuvimos la oportunidad de descubrir el núcleo de la gestión de residuos: un Centro de Tratamiento de Residuos. Si bien conocíamos de forma teórica las cantidades, concentraciones y tratamientos de residuos, en la práctica pudimos entender aspectos de los que únicamente te das cuenta cuando los ves con tus propios ojos.
Comprendimos que generamos más basura de lo que deberíamos y, si antes pensábamos que su destino final era el contenedor de basura, su ciclo es mucho más complejo de lo que creíamos. Sirva como ejemplo nuestra experiencia de la visita al CTR de Salamanca.
Ubicado en el municipio de Gomecello -a tan sólo 15 kilómetros de Salamanca- se encuentra situado el Centro Tratamiento Residuos (CTR) que, junto a la Planta de Clasificación de Envases de Villamayor, las Plantas de Transferencia -de Peñaranda de Bracamonte, Guijuelo, Béjar, Tamames, Vitigudino y Ciudad Rodrigo- y la red de Puntos Limpios, conforman el Sistema de Gestión de Residuos Urbanos de la provincia de Salamanca. Este Sistema permite centralizar la gestión de los residuos producidos en Salamanca de una manera más eficiente, beneficiándose de su servicio aproximadamente 350.000 habitantes repartidos entre los 352 municipios.
La Junta de Castilla y León, con la colaboración del Fondo de Cohesión de la Unión Europea, invirtió 22,6 millones de euros, inaugurándose el CTR en marzo de 2007. Con una extensión de 30 hectáreas y unas modernas instalaciones, el CTR tiene capacidad para gestionar de manera adecuada hasta 170.000 toneladas anuales de residuos sólidos urbanos, cantidad que excede holgadamente lo actualmente generado en previsión de un futuro aumento de población.
Previo a su entrada al CTR, todo camión es pesado y automáticamente registrado, descargando su contenido en un foso de recepción. Se reciben aproximadamente unas 360 toneladas diarias, aumentando dicha cifra durante el periodo estival. Un pulpo mecánico descarga los residuos en dos cintas transportadoras. La capacidad de procesamiento de cada una de las líneas es de 20 t/h gracias a su alto grado de automatismo y la combinación de procesos de clasificación manual y electromecánica. Los productos separados y clasificados son: plásticos de alta y baja densidad (PEAD y PET respectivamente), papel y cartón, bricks y metales férricos y no férricos. Estos materiales recuperados se prensan y envían a empresas autorizadas para su tratamiento. La materia orgánica previamente separada se aprovecha para la elaboración de compost. Para ello, existe un área de compostaje que consta de 8 túneles con un volumen de 375 m3, permitiendo la producción anual de hasta 15.000 toneladas de compost.
La planta también está diseñada para la biometanización, proceso que consiste en la obtención de gas metano a través de la digestión anaeróbica de la materia orgánica. Dicho biogás se aprovecharía para producir energía eléctrica en un motor de cogeneración, pero el proceso no está aún -a mayo de 2011- operativo.
En conclusión, el Centro de Tratamiento de Residuos permite la recuperación de hasta un 70% de los residuos urbanos generados en toda la provincia, bien mediante el compostaje de la materia orgánica, bien mediante el envío a fábricas de los materiales reciclables, permitiendo la gestión óptima de los residuos de Salamanca con las máximas garantías medioambientales y apostando por una gestión responsable.
Alfredo Millán Hernández
Master en Gestión Integrada EEN

