Domingo, 20 de mayo de 2012

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¿Es de calidad el Agua Potable de Salamanca?

A partir de la visita realizada a las instalaciones de la Estación  de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de la ciudad de Salamanca, pudimos extraer ciertas conclusiones sobre los procesos del tratamiento y los parámetros que se estudian en los correspondientes análisis llevados a cabo en cumplimiento de la normativa (características organolépticas, pH, temperatura, conductividad, etc.).

Como sucede normalmente en este tipo de instalaciones, el Agua se capta del río, el río Tormes en el caso de Salamanca, y pasa a la primera etapa del proceso de potabilización que tiene lugar en La Aldehuela.

  • La primera fase es el desbaste del agua bruta en cualquiera de sus puntos de captación (generalmente en el azud de Villagonzalo, con alguna excepción de captación a pie de la propia planta).
  • La segunda fase es la decantación. El objetivo de esta etapa es, mediante la adición de sulfato de aluminio y polielectrolito, retener la materia en suspensión que trae el agua (hojas, restos vegetales, etc.). Este proceso se produce gracias a la formación de flóculos, que favorece la decantación por gravedad de esta materia hacia el fondo de los tres decantadores de la planta (590 m2/c.u.). En esta fase se realiza también una preoxidación con cloro para eliminar patógenos del agua y oxidar la materia orgánica presente en la misma.
  • La tercera fase es la filtración. Para retener los flóculos y partículas que hayan podido pasar desde los decantadores, se usan filtros de carbón activo. Por otra parte, al ser el carbón activo un material inerte cuya principal propiedad es adsorber las moléculas orgánicas, se eliminan los malos olores y sabores. Esto aporta otras ventajas como la eliminación de herbicidas, microcontamiantes orgánicos, etc., sin que se formen productos secundarios.
  • La cuarta fase es la esterilización. Mediante la adición de cloro se eliminan las bacterias y gérmenes patógenos que puedan estar presentes en el agua.
  • En la última fase se corrige el pH. Para obtener el pH exigido por las autoridades sanitarias que se encuentra entre 6,5 y 8,5 se le añade al agua hidróxido sódico.

Finalmente, para la distribución del agua ya tratada se emplea una red de abastecimiento que está compuesta por 310 km de tuberías que distribuye el agua hacia los diferentes depósitos situados en puntos estratégicos de la ciudad de Salamanca.

No solamente entendimos el proceso de tratamiento del agua, sino que también comprendimos algunas situaciones del pasado, como el suceso del verano del año 2008, que supuso tantas críticas y levantó una gran polémica sobre la calidad del agua. Durante la época estival, como consecuencia del aumento de la temperatura se genera en los ríos una mayor actividad biológica, lo que se traduce en un crecimiento exponencial de las microalgas presentes en el agua, modificando de esta manera su características organolépticas (olor, sabor, etc.) que puede suponer para el consumidor una situación desagradable. Sin embargo, en todo momento los parámetros exigidos por la Ley seguían estando bajo control. Tal y como nos explicaron, los valores de estos parámetros aún estando por encima de la situación normal, seguían encontrándose dentro de los límites predefinidos para la obtención y posterior suministro de un agua de CALIDAD.

Saray Ugidos Semán y Pedro Leira Jiménez

Master en Gestión Integrada EEN


Martes verdes: La Cumbre: Energía, fuente de Vida II. El Legado.

 

El problema era la dependencia estratégica. Es decir, conseguir que los demás sean estratégicamente dependientes. ¿Cómo? Bueno, lo fundamental es no ser dependiente de los otros y luego ya, si se puede, que los otros sean dependientes de nosotros. Y los otros son todos los que no somos nosotros, salvo los otros que tampoco son como los otros, los que son menos otros, vamos. En la diplomacia, ya se sabe, lo importante es tener las cosas bien claras desde el principio.

Vale más el fracaso ajeno que la victoria propia. La Doctrina Clemente, que se dice. No se ponían de acuerdo ni en el menú. Si los chinos preguntaban la hora, los alemanes respondían que de tallarines nada, que una de veto, que ellos querían típicos platos alemanes, kebabs, falafel,… ¿Y de postre? Paella.

Cada vez que los rusos hacían un brindis, los japoneses pedían permiso para ir al servicio. Los americanos, los de verdad, los de Estados Unidos, se ausentaban cada dos por tres de las mesas para sacar a pasear a sus perritos, Inglaterra e Israel. ¡Más lindos! ¿Y nosotros? Pues lo de siempre, de camareros. Ahora, mereció la pena sólo por ver la cara de los franceses cuando les tocó en la mesa de los niños.

Y cuando todo parecía perdido, llegó la solución. Bueno, en verdad estuvo ahí todo el tiempo. Sólo que sus dueños tardaron más de la cuenta en repartir los kínder sorpresa. Ya con el juguetito en las manos, los ánimos se calmaron y el acuerdo fue posible.

¿Qué les parece una energía cuya instalación sea tan costosa que sólo los países serios puedan optar a ella? Primeras miradas de aprobación. ¿Y qué les parece una energía que dé el miedo suficiente para que todo el mundo vea muy normal que sólo los países serios tengan acceso a ella? El G-8 encantado. El FMI dando saltos. El problema de la dependencia estratégica atado y bien atado.

Pero no sólo eso. Pero cómo, ¿qué hay más? Mucho más. ¿Qué les parece una energía que garantice unos residuos tan a largo plazo y tan peligrosos que aseguren trabajo y empleo durante generaciones y generaciones? Y para que luego digan que no pensamos en los países subdesarrollados, no hay ningún inconveniente en llevar estos residuos tan simpáticos a los lugares más desfavorecidos. Justicia social a lo loco. ONG Radiactividad sin Fronteras, porque lo que a ti te sobra a otro más pobre no le queda más remedio que comérselo. ¿Alguien da más? Pues además es muy segura, tan segura que los problemas son un final seguro…

 

Texto: Miguel Morales Moreno

Ilustración: Saray Ugidos Semán


Martes verdes: Energía, fuente de toda vida.

 

¿Quién dijo que el petróleo se acabaría? ¿Eh? ¿Quién fue? Cenizo cabrón.  Pues sí, el petróleo se acabó. Estaréis contentos. Putos hippies. Bueno, no es que se acabara del todo, lo que pasa es que en tan caro que se ha convertido en un producto de hipermegalujo, como las lechugas o la pasta de dientes.

Se sigue utilizando en joyería y horterismos variados, por lo que sólo tienen acceso a él la cream de la cream de la sociedad: futbolistas, raperos, proxenetas, traficantes, etc. Esa gente que, no sólo es mejor que tú, sino que además tiene el gesto de anunciártelo gráficamente, ya sea en plan tatuaje o con una enorme lata de petróleo colgando de su cuello. “Respect”.

El caso es que, o tenías apodo de animal, o se te conocía por tu gentilicio o tu nombre eran un par de iniciales guión número o no tenías petróleo. Ni más ni menos. Ha de quedar claro que se intentó todo. Durante un tiempo se extrajo petróleo de todo lo que se movía. El Amazonas, las selvas africanas, las asiáticas, la Casa de Campo, etc. Se apechugaba todo bien, se cocía y salía algo de petróleo. La cosa no fue mal del todo, tuvimos un par más de años de Fórmula 1 y dejamos la Tierra como una patena. Lo malo es que perdimos los documentales. Qué penita de siestas.

La cosa pintaba mal. El coche eléctrico se aparecía en todas nuestras pesadillas. La calefacción se limitó a los meses de invierno, otoño y mitad de primavera, ¡y sin horario ininterrumpido! Incluso nos obligaron a utilizar bombillas de bajo consumo. ¡De bajo consumo! El fin del mundo nunca estuvo más cerca.

Y justo antes de que cundiera el pánico, la ONU convocó una cumbre mundial. Uf, qué tranquilidad. Energía, fuente de toda la vida, la llamaron. Y para dar ejemplo, gastaron todas las reservas del país de acogida en los espectáculos de variedades correspondientes. Menos mal que fue en un país del hemisferio de abajo, si no la muerte de tanta gente habría eclipsado sus grandes logros al invierno siguiente.

El procedimiento fue el habitual. Se dejó hablar a todo el mundo y luego decidió Estados Unidos. Menos mal, porque si no sabe Dios qué habría pasado. La cuestión era: ¿De dónde sacamos la energía? ¡De las energías renovables! A poco estuvo de suspenderse la cumbre del ataque de risa. ¿La solución? La próxima semana, que la cumbre es a gastos pagados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Miguel Morales Moreno

Ilustración: Saray Ugidos Semán


Martes verdes: …ya inventarán algo

Bueno, no te preocupes, hombre. Ya inventarán algo.

Sí. La vida era fácil al inicio del siglo XXI. Ya podía venir el científico de turno con las previsiones más catastrofistas del mundo de aquí a mañana que el personal ni se inmutaba.

- “Tú tranquilo, Gutiérrez. Qué calentamiento ni qué calentamiento. Ya inventarán algo, hombre. Tú no te preocupes. Mira, ahora según te estoy diciendo esto, mi hijo Manolín está con una beca desarrollando no sé qué cosas de energías solares de esas. Calculan que de seguir así para el 2010 ya estarán produciendo energía a toda pastilla. Pues no ves que tenemos sol para dar y regalar. Claro, hombre. Y si no es con esa, pues será con otra. Si mientras siga habiendo becas de investigación…”

La confianza, qué digo confianza, la fe en la tecnología. Qué gran invento la fe en la tecnología. No quiero ni pensar que hubiéramos hecho de no tenerla. ¿Se imaginan? Que si coches eléctricos, que si agricultura ecológica, que si desarrollo sostenible, en fin, un desastre.  Y tampoco era la cosa para tanto. Vamos, que con un poquito de capacidad de adaptación y cuatro inventillos de nada la cosa quedó más o menos resuelta. Ahora, el que no se adaptó a tiempo… Darwinismo social que lo llaman.

Estaba el tema de las vacas por ejemplo. Siempre que se hablaba de emisiones por aquí, emisiones por allá, salían los típicos vegetarianos y, con el sadismo y la crueldad que les caracterizaba como raza, empezaba a meterse a destajo con las pobres vacas. Y todo porque las vacas generan metano a cascoporro. Como si el metano no fuera útil. Pero si tiene más aplicaciones que un I-Phone. Cuestión de revisar el término ordeñar…

¿La solución? Dejar de criar vacas. Empezar a plantarlas. Agricultura intensiva. De una hectárea  salen al año vacas como para dos McDonalds, gas natural a chorro y casi dos litros de leche. Una ganga. Además es un proceso bien sencillo. Se agarra la cría, se entierra de la mitad para arriba,  un par de tubos, uno de entrada y otro de salida, y a correr. En seis meses tienes un ejemplar listo para consumo. Y no sólo eso, gracias a los estrictos controles de alimentación no hay ni que llevarlas al matadero.  Mueren infartadas. Si son todo ventajas. Y si no, pregunten a los vegetarianos…

Textos: Miguel Morales Moreno

Ilustraciones: Saray Ugidos Semán


Martes verdes: El agua

El agua. Mucha agua. Agua por todas partes. ¡Una de agua! Y toda salada. Y pensar que había locos por ahí que decían que el agua salada no se podía beber, pues no habrán tenido sed, porque si no…

Haciendo balance, la cosa tampoco es para tanto, la verdad. Es más, ¿beneficios?, a cascoporro. Para empezar, desde que no hay agua de esa dulce, los judíos y los palestinos se han dejado de pelear, y con los diez minutos que sobran en el telediario tenemos un sorteo por sms. Yo esta vez consigo el viaje a la playas de Albacete, si no, al tiempo.

Luego está lo de la lluvia esa que había antes. Olvídate. Un solazo todos los días… otros diez minutos ahorrados de telediario. Los vegetarianos, esa es otra, ya no hay. Se acabaron los brócolis, coliflores y demás angustias. Y cómo lo agradecen los chavales, da gusto verlos. Y en San Valentín,  la gente, en vez de ramos de rosas, regala panceta, ¡dónde va a parar!

Hombre, no vayáis a pensar que fue fácil el tema de amoldarse a las nuevas tendencias. Siempre que hay un cambio ya se sabe, adaptarse o morir, pero bueno, salvo Bangladesh y un par de miles de millones de personas más, la cosa no fue para tanto. De todas formas, no os preocupéis, la ciencia y la tecnología supieron prever todo esto y dio tiempo de sobra a avisar a todos los turistas antes de la catástrofe. Españoles no cayó ni uno, acaso un par de australianos, pero todo lo demás indios, pakistanís y demás exotismos. Nada fuera del guion habitual.

Hubo, eso sí, un poco de dramatismo. Porque durante una de estas inundaciones, no recuerdo ahora si cuando Java o Sumatra,  pensamos que un par de españoles, de Torrelodones ni más ni menos, buena gente, que se habían ido allí de Luna de Miel y tal, menos mal que al final cambiaron los billetes y se fueron a Albacete, que si no… Oye, qué tranquilidad cuando Hilario Pino confirmó que sólo se habían ahogado indonesios de esos.

Luego está el tema del ahorre de costes y las mejoras gastronómicas. Esto es una maravilla. Desde que no hay agua dulce, todo sabe a percebe. Los gallegos encantados, las rías se habrán ido al carallo, pero el pollo sabe como nunca.

Y  para encantados, los ecologistas. Mira que todo el día dando la turra con el tema de los envases y que si nos cargábamos el planeta, y a los delfines, y a la rata checoslovaca, y tantas otras cosas. ¿La realidad? Pues desde que no hay agua dulce todo ha ido a mejor. Coca-Cola fabrica la coca-cola con agua salada. ¿Resultado? Nos ahorramos las patatas fritas.  Dos por uno, y ahora sí que sí, los niños disfrutan del desayuno de los campeones…

 

Textos: Miguel Morales Moreno

Ilustraciones: Saray Ugidos Semán


Martes verdes: …y llegó el cambio climático

Bueno, pues el caso es que al final el cambio climático llegó. Vino con retraso eso sí, se le esperaba un lunes y no apareció hasta el jueves siguiente, pero la espera mereció la pena. ¡Jesús la que lió! Oye, se puso el tío a cambiar costas y litorales que ríete tú del pozero en sus tiempos buenos.
Lo malo es que, lo que al principio podía parecer curioso, incluso entretenido a veces, acabó desembocando en un petardo de mucho cuidado. No es agradable salir del agua en la playa y ver que ya no hay playa, ni chiringuito ni toalla. Se le amargan a uno las vacaciones. Vamos, es que todo el año ahorrando para una semana en un resort de Matalascañas y llegas allí y menudo desastre, y luego encima tener que aguantar a Gutiérrez en la oficina, te lo dije, que Huelva ya no vale para nada, Albacete, Martínez, ¡Al-ba-ce-te!
Pero bueno, vayamos por partes. No penséis que esto fue un vini vidi vinci, qué va. Costó lo suyo. Eso sí, no se le puede reprochar nada a la gente, todo el mundo se esforzó al máximo. Y mira que podíamos haber optado por lo fácil, tirar de energías renovables de esas, utilizar el transporte público, escalofríos me dan de sólo pensarlo, o qué sé yo, reciclar. Pero el mundo se mantuvo firme en sus convicciones, no nos dejamos seducir por cantos de sirena, no señor, y así, poco a poco, catástrofe ecológica tras catástrofe ecológica, depósito tras depósito, llegó el cambio climático, el deshielo y todas esas cosas que poco a poco iremos contando.
Una de las cosas que fue necesario cambiar fue el tema de la conciencia social ante las catástrofes naturales y sus responsables. Antes, como que estaba mal visto montar una catástrofe natural, ¿no? O sea que, alguien estrellaba su petrolero en mitad de una reserva natural o se le escurrían de su fábrica unas toneladitas de metales pesados sobre un criadero de focas, uhm qué ricas las crías de focas, y la gente y la prensa le decían cosas como malo, buhh, eso no se hace. Incluso, durante un par o tres de años, se hizo una ley, que vale que nunca se cumplía, pero que decía algo así como que “el que contamina paga”. De locos, cómo entonces iba la gente a contaminar. Menos mal que rápidamente entendimos que si se culpaba a alguien por contaminar estábamos lastrando nuestra competitividad, si no apechugábamos todos con los daños, ¿quien se iba a atrever a crear riqueza?
El problema fundamental era que no se reconocía lo suficiente a los responsables de las catástrofes naturales, ni siquiera para mal. Ya la podías liar parda, a lo máximo te dedicaban una semana en las noticias y luego a otra cosa mariposa. A los tres meses nadie se acordaba de tu obra, no había reconocimiento alguno, no había competición. Así era imposible. Ahora tenemos la Big Cup of Contamination. ¡Qué espectáculo! ¡Qué pasión! ¡Qué emoción¡ Me río yo de los Federer- Nadal.

 

¿Qué le dice la Tierra a Marte? ¡Bebe, bebe, que el siguiente eres tú!

Textos: Miguel Morales Moreno

Ilustraciones: Saray Ugidos Semán


¿Es posible entender medioambiente bajo una visión de rentabilidad económica?

“La insostenibilidad del modelo de desarrollo y crecimiento actual podría reducirse mediante la aplicación de elementos comunes a los tres grandes problemas estructurales”

Como sostiene Roque Calero Pérez, Doctor en Ingeniería industrial, en su obra “Los cimientos de un mundo sostenible” estamos atravesando una crisis sostenida en tres pilares principalmente. La crisis energética, el cambio climático y las tensiones sociales derivadas de las dos anteriores.

A la vista de la situación actual, y su tendencia al uso excesivo de los recursos naturales, se plantean varios interrogantes tales como: ¿Puede  hacerse algo para modificar las tendencias, para alcanzar un desarrollo sostenible?, ¿tiene el planeta recursos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes? y la pregunta más importante, para aquellos que tienen mayor poder en sus manos, para revertir la situación de sobreexplotación del planeta: ¿Es rentable actuar a favor del planeta y sus recursos?

Para responder a esta última pregunta, en el año 2006 Nicholas Stern, economista y matemático del Reino Unido, emitió un informe para el Gobierno (La economía del cambio climático) mediante el cual, a partir de estudios y modelos realizó una cuantificación económica de las consecuencias del cambio climático y de las medidas a adoptar en la lucha contra el mismo. Encargado por el ministro de Hacienda, este informe se presentó al Primer Ministro como aportación a la evaluación de los datos y al fomento de un mayor conocimiento de los aspectos económicos del cambio climático.

“Los beneficios de la adopción de medidas inmediatas y firmes sobre el cambio climático superará con creces los costes”.

Mediante el uso de modelos económicos que calculan el impacto en costes del cambio climático y modelos macroeconómicos que plasman las consecuencias de la transición a sistemas energéticos bajos en carbono se desarrolló este informe tan destacado que compara ambas situaciones y establece como primera  conclusión la rentabilidad de actuar, frente al “no actuar”.

El incremento de las temperaturas hará que aumente la probabilidad de que se produzcan cambios a gran escala:

  • La reducción de los ingresos de la población agrícola aumentará el nivel de la pobreza y disminuirá la capacidad de inversión de los hogares en un futuro mejor, forzándoles a agotar sus escasos ahorros para poder sobrevivir.
  • Se espera que la disponibilidad de agua y el rendimiento de las cosechas en la Europa meridional disminuyan en un 20% con un aumento de 2°C en las temperaturas globales.
  • En el Reino Unido, solamente las pérdidas anuales por inundación podrían pasar del 0,1% del PIB en la actualidad a 0,2-0,4% del PIB, cuando se alcancen incrementos de temperaturas globales medias de 3 ó 4°C.
  • Para mediados de siglo, se producirán con frecuencia olas térmicas como la experimentada por Europa en el 2003, con unas pérdidas agrícolas que ascendieron a 15.000 millones de euros.

Se ha calculado que, en los dos próximos siglos, el coste total del cambio climático asociado con emisiones en el escenario BAU (tendencias de emisiones y absorciones) llevará consigo consecuencias y riesgos equivalentes a una reducción media mínima del consumo mundial per cápita del 5%. Por otra parte, el cálculo de los costes anuales de la estabilización del CO2 serían del 1% aproximadamente del PIB para el 2050.

“La transición a una economía baja en carbono llevará consigo retos de competencia y oportunidades de crecimiento… oportunidades de mercado”

Tras una crisis, un cambio de actuación…se espera una solución, unas nuevas pautas y direcciones por las que caminar y esto desencadena nuevas iniciativas de mercado.

Triodos Bank surgió de esta necesidad. La denominada Banca ética financia proyectos sostenibles y respetuosos con el medioambiente. En este sentido, si un banco cuyo objetivo principal es la obtención de ganancias y evitando interpretaciones y juicios de valor, desarrolla este tipo de proyectos… ¿será que la sostenibilidad es rentable?

“El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal y como siempre las ha hecho”

Wayne Dyer

Más información:

http://www.ambientum.com/documentos/general/resumeninformestern.pdf

http://www.departamentos.ulpgc.es/dim/pcalero.html

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/2001039/03/10/Jeremy-Rifkin-la-empatia-humana-y-la-tercera-revolucion-industrial.html

Saray Ugidos Semán

Master en Gestión Integrada EEN


El legado occidental

A raíz de la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático en Durban y las conclusiones que se pueden extraer, se hace evidente la necesidad de seguir avanzando en el tema así como también un mayor compromiso por parte de los países industrializados que hoy por hoy muestran muy poco respeto por un tema tan importante como éste.

El cambio climático se debe principalmente a las emisiones y concentraciones en la atmósfera de CO2. Estas emisiones son en su mayor parte responsabilidad de los países industrializados y desarrollados como el nuestro, sin embargo, sus consecuencias se sufren en el mundo entero, pues aunque nos empeñemos en dividir el mundo en dos partes, aunque dediquemos nuestro esfuerzo a explotar los recursos naturales de otros o a valorar la vida de las personas de forma diferente dependiendo de su lugar de origen, todos los efectos ambientales tienen un carácter global.

Al estar hablando de países que carecen de los avances tecnológicos de las grandes potencias y sin una conciencia clara de cómo atajar problemas cuyo origen desconocen, las consecuencias se agravan ya que sus economías están asentadas en el sector primario y aumenta, por tanto, su dependencia del medio natural así como los efectos de su degradación. El agotamiento de recursos naturales sumado al desigual régimen de lluvias está produciendo la despoblación de las zonas agrarias generando movimientos migratorios hacia las ciudades o a países europeos con la consiguiente pérdida de la mano de obra. Además las grandes potencias están introduciendo sus empresas en países pobres en búsqueda de esos recursos, provocando la exportación de más efectos nocivos para el medio y las personas: aumento de la toxicidad de las aguas, contaminación de suelos y polución.

Tukki, es un documental desarrollado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECD) donde nos presentan de una manera directa la realidad de sociedades como la senegalesa. Su situación es crítica ya que sus tierras, cada vez menos fértiles, están siendo invadidas por el desierto del Sahara y, a su vez, los ríos están salinizándose por la falta de lluvias.

Es necesaria una mejora de los canales de transferencia tecnológica desde los países más avanzados hacia aquellos que sufren las consecuencias de una manera más alarmante y que son meros afectados. La clave será hacerles protagonistas y responsables de su propio desarrollo sin las reglas de juego marcadas por los países occidentales, ni imponer un sistema globalizado como el que sostenemos actualmente. También deben responsabilizarse los organismos internacionales para dar voz a nivel global, velar por los derechos de los pueblos y por una gestión correcta de recursos y protección del medio.

Más información en la página web http://www.fundacion-ipade.org/tukki/

Saray Ugidos Semán / Eduardo Marcos López

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¿Está planteado el protocolo de Kyoto de forma eficiente…?

Nos pasamos la vida escuchando a los políticos, científicos y todos aquellos que creemos que son  incomparables a cualquiera de nosotros porque su nivel de inteligencia o de conocimiento se escapa a nuestro entendimiento. Si un especialista en economía dice que la crisis irá a peor, entonces, de la nada, de una simple idea que fue expresada en voz alta, la gente empieza a retener su consumo, comienza a caer la demanda, a subir los precios y todos esos efectos que se desencadenan iniciados por una simple expectativa. ¿Por qué es tan complicado mejorar nuestra economía, nuestro mercado laboral, el cambio climático? Quizás ni esos especialistas tan especialistas tienen la respuesta…

Investigando un poco, leyendo artículos y contrastando datos nos surgió la duda sobre la eficiencia del llamado y tan conocido Protocolo de Kyoto. Este protocolo, que surgió de la mente de algún “especialista” en el tema, pretende que varios países se comprometan a una reducción de las emisiones de CO2 en un plazo determinado y con ello evitar el ya confirmado cambio climático. Las emisiones de CO2 constituyen el principal causante del cambio climático. Una vez llegados a este punto, nos empezamos a preguntar si realmente esto se estaba cumpliendo, cómo se había planteado el cálculo de estas emisiones, su eficiencia económica y medioambiental etc. Debemos entender eficiencia como lo que realmente significa y no bajo ideas políticas o ideologías. La eficiencia quiere decir conseguir un fin, una producción, un objetivo, con el menor uso posible de recursos. Encontramos varios artículos en los que comenzamos a basar los argumentos que sustentan nuestra hipótesis de que el protocolo de Kyoto, tal y como se plantea  hoy en día, no es eficiente.

La ineficiencia del Protocolo de Kyoto radica en dos hechos de distinta índole, el primero es de carácter científico-ambiental y el segundo de carácter económico.

El mercado se basa en el intercambio de permisos de emisión, pero el daño que el CO2 causa no se genera directamente por las emisiones, sino por las concentraciones del mismo en la atmósfera (inmisiones). Las predicciones que se realizan sobre los efectos del cambio climático están basadas en las concentraciones de CO2, medidas en ppm (partes por millón, medida de concentración). Para que el mercado sea eficiente desde el punto de vista de la economía ambiental, los permisos deben estar basados directamente en el daño ambiental que se genera. El problema se encuentra en la falta de datos sobre los mecanismos que rigen la evolución del CO2 en la atmósfera. Es necesario encontrar una “matriz de transporte” que permita transformar emisiones a la atmósfera en concentraciones en dicho medio. Esto no es novedoso, puesto que ya se creó para el SO2 (Protocolo de Oslo), transformando las emisiones de este gas en cargas críticas de acidez en el suelo. Desde luego, no se pueden internalizar los costes ambientales sin conocer el daño que se genera.

Además, el mercado de derechos de emisión se encuentra mal diseñado. Esto es debido a:

  1. El número total de derechos de emisión creados es demasiado alto. Como se observa en la tabla siguiente, en el plan de asignación I (período 2005-2007) los permisos otorgados eran superiores a las propias emisiones
  2. La asignación de los derechos de emisión se realiza de forma gratuita y otorgándolos de forma directamente proporcional a las emisiones (en general, se otorgan más derechos de emisión a quien más emite). De este modo, no se incentiva la búsqueda por parte de las industrias de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.
  3. Las industrias afectadas son de sectores concretos (producción de energía, cemento, vidrio, porcelana…), generando aproximadamente el 50% del CO2 total que se emite. Por tanto, quedan fuera de este mercado el 50% de las fuentes generadoras de CO2.

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente

Como consecuencia, se produce un exceso de oferta, provocando que el precio de los derechos de emisión se mantenga bajo y desvirtuando aún más el mercado de estos permisos.

Conociendo ya las causas de la ineficiencia del mercado de permisos de emisión, se pueden plantear las distintas soluciones (asignación de los derechos por subasta, incrementar los esfuerzos en la investigación científica sobre la evolución del CO2 en la atmósfera, evitar la especulación en la bolsa de permisos…).

Por tanto, ¿es suficiente?, ¿existen intereses políticos? Les invitamos a reflexionar no sólo en este tema que es realmente importante, sino en cualquier problema social de los muchos que existen y en los que surgirán en el futuro. Les invitamos a pensar y proponer argumentos críticos frente a las soluciones que nos ofrecen los políticos.   ¿Esto es todo lo que se puede hacer realmente?

Saray Ugidos Semán / José Luis Vicente Vicente

Master en Gestión Integrada EEN

Enlaces de interés:

http://www.sendeco2.com/ Bolsa de permisos de CO2

http://www.marm.es/es/cambio-climatico/temas/comercio-de-derechos-de-emision/

http://webpages.ull.es/users/npadron/.